domingo, 11 de junio de 2017

Nuestros sueños... pueden realizarse, aunque solo sea en ese mágico y maravilloso universo de los sueños

"Tristeza... su música tan bella y sugerente, me alboroza
y me llena en mis oídos, y me turba los secretos de

mi mente". (De pintor desconocido)
"La tristeza y la música del alma"
  
"Tristeza,
tú me embriagas y me turbas con tu hechizo
y desgarras con tu espada mis sentidos,
y acaricias con tu sombra mi amargura,
pero alivias el compás de mis latidos.
  
Tristeza,
me la ofreces con la flor de una sonrisa,
me regalas los colores del olvido,
y acaricias mi semblante con tu brisa
y su música, tan bella y sugerente,
me alboroza y me llena en mis oídos".
  
(Rusty Andecor)
      
"La música es la brisa, es el llanto y la sonrisa de ese espíritu
que penetra en nuestra vida y la convierte en una
hermosa nostalgia" (De pintor desconocido)
Hace tiempo que supe que la tristeza "no es tan triste", ni es tan sombría, ni tan gélida, porque la envuelve la calidez de la música y la luz de la soledad. La tristeza es inquietante y turbadora, amarga y cruel, pero puedo encontrar en ella su consuelo, el de su caricia en el alma, el de su abrazo en los recuerdos, los que mitigan el desencanto del olvido. Y en esa caricia, y en ese abrazo, nunca está ausente la música. La música es la brisa y la sonrisa de ese espíritu que penetra en nuestra vida y la convierte en una hermosa nostalgia. Edward Bulwer Lytton, el poeta y novelista inglés, decía: "La música, una vez admitida en el alma, se convierte en una especie de espíritu, y nunca muere".
  
A veces, de la música, solo es preciso que suene en el
alma, en el teatro de nuestra imaginación. (Representa
"el ángel de la música y las flores", autor desconocido)
Lo cierto es que, y estoy convencido de ello, si no hubiera música, habría que inventarla. Por la misma razón que si no hubiera poesía, ni existiera literatura, igualmente tendríamos que crearla. Fue la joven cantante del pop Taylor Swift quien dijo "Las personas no siempre han estado allí para mí, en cambio la música sí"; es como si no concibiera el mundo sin música, como si fuera más importante que la aparición de las personas que esperas. Incluso, el físico Albert Einstein añadía "... a menudo pienso en música, vivo mis ensueños en música, veo mi vida en términos de música". Y es que... ciertamente, a veces la música no hace falta que suene a través de los decibelios que miden el sonido; solo es preciso que suene en el alma, en el teatro de nuestra imaginación, como sonaba en los pensamientos de Einstein, en la mente de Taylor Swift o en mis propios ensueños. 
  
 La música debería vivir en nuestra imaginación si necesitamos
recrear escenarios en el universo de nuestra fantasía.
Sin embargo, la música por sí sola no sirve, no enriquece nuestros anhelos como para complacernos con su belleza, ni es suficiente como para gratificar nuestros sentidos, aún con la caricia de su sinfonía o de su canción, aún sintiendo la sutileza del violín, del roce triste del cello o de las notas vehementes del piano . Es necesario que la música viva en nuestra imaginación, o que ésta se pueble de momentos musicales, sobre todo cuando necesitemos recrear escenarios en ese universo imaginativo. Solo así nos sentiremos embriagados de goce y satisfacción, complacidos emocionalmente, plenos y encantados.
  
La composición original da carácter y argumento al film para el
que se creó la banda sonora. Es nuestra propia inspiración, la
que ha de servir poner música en nuestra película y ensueño.
Por otra parte, creo que la música que sentimos en el alma y la que escuchamos en nuestra imaginación, a menudo es el lenguaje que deseamos transmitir cuando deseamos que alguien capte nuestro mensaje, el que contiene esa música que está dentro de nosotros. Y no siempre es la originalidad del carácter de la partitura, ni de su contenido o argumento, lo que nos interesa escenificar o transmitir de la composición musical o de su fragmento. Lo que más nos interesa de esa música es nuestra inspiración al escucharla y al evocar su escenario, el que representa lo que imaginamos. Esa es, precisamente esa, "la música más hermosa del mundo", la que he ido recuperando y enmarcando, dibujando y coloreando, visionando y escenificando, y ello a lo largo de la historia de esta crónica literario-musical.
  
Es la imagen icono de "La La Land", la foto de cartel del film,
que representa el sueño de Mia y Sebastian
Evidentemente, esto ya no es un capítulo más del álbum literario, ni es una recapitulación musical que pueda servir de colofón, como fue el post anteriormente publicado. Quizá, y ya que se trata de música, como ocurre en los grandes conciertos, pueda servir de "bis reflexivo", y para el que no estaría de más dedicarle, mejor a ese mensaje oculto y entrelineado que aparece en el transcurso de la totalidad de la obra, la música romántica y emotiva extraída de la banda sonora "La La Land Original Motion Picture", la que pertenece al exitoso film musical "La ciudad de las estrellas". Del Sountrack, de la totalidad de esa banda sonora, "City of Stars´ (Duet ft. Ryan Gosling, Emma Stone)" es el tema principal de la película (clic título), que escuchamos y comprobamos una íntima pero espléndida interpretación vocal, acompañada al piano, y que hacen los propios Ryan y Emma. Más emotiva es aún la misma la versión musical en "Official Clip - City of Stars" (clic), en que se escenifica la actuación romántica de la pareja.
Es otra de las imágenes del film que representa la belleza de
una historia de amor surgida en medio de un romanticismo
creíble y que culmina en la apoteosis nostálgica de una
feliz ensoñación.
"La ciudad de las estrellas (La La Land)" es una comedia romántica en clave musical, producción norteamericana del 2016, dirigida por Damien Chazelle, también guionista, y protagonizada por Emma Stone y Ryan Gosling. La música es del joven compositor Justin Hurwitz, quien colabora estrechamente con el guón de Chazelle adaptando las diferentes partituras del film. Hay que decir que obtuvo 6 Oscar, 7 Globos de Oro, 5 BAFTA, entre otros muchos premios. Y hay que resaltar, sobre todo, que la fuerza musical de la película equilibra a la perfección su composición con la historia de amor que se cuenta, entre un romanticismo creíble y una nota nostálgica que parece penetrar en nuestras propias historias personales.
  
Es la sorpresa de ella, porque... no sabe si estará despierta o
estará soñando. Surge un encuentro que solo imaginaba en
sueños. Es la misma sorpresa que a cada uno de nosotros
pueda reservarnos el destino, aunque solo sea en sueños.
En cuanto al argumento de la película, entrando más en su sinopsis, encontramos la clásica pareja de jóvenes que se encuentran y se enamoran; ella una insignificante camarera que aspira a ser actriz algún día, él un insignificante pianista de jazz que toca en tugurios, ambos dispuestos a dejarse llevar por su ambición para llegar a la cima de sus carreras artísticas. El caso es que, visto así... no es lo que se supone para el desenlace de la típica comedia romántica americana. No lo es, como no es esa "película" real de cada uno de nosotros. Sin embargo, y eso es lo más impresionante del film, lo más conmovedor de ese desenlace, pues el buen final está quizá en aquello que puede cumplirse... aunque solo sea en los sueños, el deseo que vemos realizado en la más hermosa parte de la trama representada, aunque solo sea ficción.
  
Es el sentimiento de él; se lo transmite a ella mediante la
poesía de su música, nostálgica, quizá triste y resignada,
aunque esperanzada de ilusión, aún en sueños.
Y es tal y como el feliz destino de nuestras vidas, en cómo imaginamos ese deseo que tanto anhelamos se cumpla; porque... no es tan difícil, al fin y al cabo la vida es también una película y siempre podremos imaginar el mejor desenlace: el final feliz. De alguna forma, es lo que yo he querido hacer en la historia que contenía el libreto musical de toda esta obra; unas veces salpicada de tristezas, desconsuelos y desengaños; otras aliviada de ilusiones y esperanzas, de instantes complacientes y encuentros gozosos. Y si los sueños no podían cumplirse en la realidad, al menos, sí podían realizarse en ese maravilloso universo de los sueños.
  
Hay momentos pletóricos en la vida que llegan desde la ilusión y el deseo
de que se cumplan los sueños, aunque sólo se cumplan en... los sueños.
Mia y Sebastian ven cumplido su sueño, no importa que sea en sueños.
Hay títulos en la partitura de la música del film que destacan por la forma en que, a través de las notas nostálgicas del piano y la pasión arrolladora con que las envuelve la orquesta, sugiere el mensaje del sentimiento de los personajes que protagonizan la película. Es el tema "Mia & Sebastian´sTheme (Late for the date)" el que describe la intensidad de esas emociones de la pareja. Como emotiva es la escena que contiene ese movieclip titulado "Mia & Sebastian´s theme - La La Land Soundtrack" y en el que vemos a Sebastian interpretando al piano.
  
Desde ese marco casi difuminado que nos trae la música, nos llega
la inspiración para recrear nuestro propio escenario imaginativo.
En definitiva, tanto el tema principal del film como el "love theme" anterior, el que describe su instante más romántico, son dos partituras musicales que nos transmiten y nos llevan a nuestra particular inspiración, según el escenario que esa música ha creado en la dimensión imaginativa de cada uno de nosotros, y ello si añadimos la influencia del sentimiento conmovedor que nos produce el ver y contemplar las escenas más representativas de la película.
  
Aquel "Volumen 1" del álbum, con su libreto oculto y
su crónica ausente, encubría una dama que nunca
mostraba su rostro. Sólo su música la delataba.
Sólo "el cello de su corazón" nos revelaba su
identidad: "La dama del vestido blanco"
Lo cierto es que este guiño musical, después de terminada la obra con su literatura y la ilustración de su "banda sonora", no solo pretende ser un mensaje a toda esa parte del libreto encubierto y entrelineado, bajo -eso sí- la sugerencias de sus imágenes, sino que es también una respuesta a la primera parte del álbum "La música más hermosa del mundo", a esos dos volúmenes con temas musicales que no incluían crónica alguna. Toda aquella música de "La calle del adiós", "En algún lugar del tiempo", "Mensaje en una botella", "La caja de las sorpresas", "Charade" (clic títulos) y muchas más; toda ella está repleta de escenarios de ilusión, de sueños, que parece que no pueden cumplirse. Sin embargo, es ese desenlace feliz del film antes comentado, aunque en clave de ensoñación, el que nos sirve ahora como mensaje para ilustrar ese primer playlist, ausente de libreto y comentario, y darnos la respuesta que necesitábamos conocer. Y es que... "todos nuestros deseos se pueden cumplir, si guiamos nuestra mente y hacemos funcionar la imaginación, porque todo es posible en los sueños". Y no cabe duda de que...  "siempre podemos escribir un final feliz en nuestra ensoñación".
  
Es una de esas escenas de fondo en donde podía surgir aquella
dama "vestida de ensoñación", buscando su cuento, y entre los
atardeceres de las calles envueltas en bruma de París.
Como ilustración para describir ese escenario que nos reclaman nuestros deseos, al menos para imaginarlo en nuestro mágico universo de los sueños, he escogido dos temas. El primero pertenece a una vieja banda sonora; la de "The Pink Panther", de Henry Mancini, de allá de 1963. Su título es "The Shadows of Paris" y es una réplica a la música que este mismo compositor le puso a otros films de la época; temas como "The Lonely Princess", "Nothing to lose", "Alone in Paris", "Crazy World" "Bateau Mouche", del citado Mancini, y algunos más en ese Volumen 1, son muestras de aquel mensaje encubierto en el álbum y que ahora con "La sombra de París", tema que no se incluyó en su día, puede que nos venga a describir aquella etérea imagen de una dama vestida de un sueño, perdida en un paisaje nocturno de París en busca de su cuento, puede que para colarse en la imaginación... tal vez... del autor de este libreto y su trama musical. (Por cierto, no sé si alguien puede adivinar... hay una nueva voz sobre los coros de esta versión del tema).
  
Hay escenarios animados desde la ilusión; los recreamos con la
música y con la imaginación; es la película de nuestra vida, la
que vemos en nuestros sueños y que deseamos en lo más hondo
de nuestro corazón. (Es una escena que viven los protagonistas
al final del film, aunque solo es en... su ensoñación. Clic).
El otro tema es una versión Music Box del love theme de "La La Land": "Mia & Sebastian´s Theme - Celesta". Es fácil entender cómo la música interpretada con un celeste nos describe en clave de ensueños la escena del final de la película, pero también el propio escenario tan deseado para el final de esta obra que, más que "la música más hermosa...", podría llamarse "el sueño más hermoso del mundo". Hay una escena impresionante y conmovedora, cuando se produce "el encuentro de Mia y Sebastian"; yo la he editado en ese vídeo (clic en el título), pero con un montaje de sonido grabando la versión del love theme instrumentado en celeste. El tema "The end scene - La La Land" visiona los últimos 5 minutos del film y contiene la secuencia del sueño deseado, el que se cumple... en los sueños.
  
Supongo que los sueños son patrimonio de todo ser humano, pues
incluso ese niño (por cierto, era mi hijo Ángel), ahí junto a su
"blanco corcel", parece que espera a que alguien le lleve al
lugar en donde sabe que allí está el paraíso de su ilusión,
quizá porque él también cree en "la belleza de los sueños".
Bueno... pues... empezamos con la flor de la tristeza , tan turbadora y amarga, tan nostálgica y bella, y con el arrullo y la caricia de su música. Y terminamos con los sueños, los que están en el deseo, en la esperanza, y se cumplen en la ilusión y en el teatro hermoso y fascinante de la magia de la imaginación. Así que... no olvidemos que ahí está parte de la clave de nuestro buen futuro, en los sueños, aunque no se cumplan. Es un tópico y lo he dicho mil veces, aquella cita de Eleanor Roosevelt: "El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños". Pienso que "si no tienes sueños, si no sonríes a la ilusión de su deseo o a creer que alguno pueda cumplirse, es que estás muerto". Y recapitulando todo el contenido de esta obra literaria, su ilustración de imágenes y su muestra musical, creo que toda ella está salpicada de ilusión y rebosante de sueños. Por eso, he querido hacer hoy un guiño reflexivo en esta última publicación en que la música ha vuelto a ser protagonista en poner su mensaje y sugerir su inspiración. 
  
La música es también la vehemencia, la pasión y el delirio, desde
la interpretación de la partitura hasta la turbación del alma,
cuando su expresión consigue penetrar en ella toda la fuerza de
los sentimientos. Y es el mejor pasaje y el mejor transporte

para llegar, en la mejor inspiración, al universo de los sueños.
La música... ya se sabe... "es la fragancia para nuestros oídos y el aroma para el alma". La música nos lleva al consuelo del espíritu exhausto, en el rincón más alejado de la incomprensión y de la perfidia del mundo. La música nos guarece de la oscuridad de la miseria humana. Pero también, la música nos regala el perfume más penetrante, aunque el más delicado, para encontrar la mejor inspiración en nuestro universo de los sueños. Solo faltaba encontrar un grado más alto en la plasticidad de ese marco pictórico y tan impresionante que ofrece la música, en la fuerza expresiva de su poder emotivo y escénico. Ciertamente, ese nivel de inspiración y de belleza lo había encontrado en... "La música más hermosa del mundo"Y solo faltaba una pequeña muestra de una música tan hermosa. Por eso, nada mejor que la interpretación de Carlos González (mi sobrino Carlos que ya intervino en esta obra con algún tema) para poner la guinda más bella y romántica de esa música, y precisamente con un tema del compositor González Zubieta titulado "Aracoeli" (clic en el título).
  
El "Café de París" es el universo en el que guardamos la locura
de nuestras ilusiones y la nostalgia de los sueños. Es un lugar
mágico que está en cualquier lugar y en cualquier momento
en donde buscamos un poco, solo un poco, de felicidad.
Y ya se sabe... el mundo está loco; siempre lo estuvo. Pero... hay una locura hermosa, que nos hace feliz, siempre nos hizo feliz. Quizá... es la locura de los sueños, en donde casi todos los deseos se cumplen. Casi todos. Porque si hay ilusiones que no se pueden realizar, siempre nos queda... "el Café de París". Algo de sus colores nocturnos, de esa mágica música y de aquella romántica escena en una calle perdida de París, podemos ver al final del vídeo, mientras escuchamos esta hermosa música: "Crazy World"El tema pertenece a la banda sonora de "Victor Victoria", de Henry Mancini. (Clic en el título). Precisamente, su título y su mensaje musical nos sugiere que... el mundo está loco; pero está loco porque, cada uno de nosotros, de los que poblamos ese mundo, buscamos en todas partes y en todo momento... un poco de felicidad.

Ángel González "Rusty Andecor"

miércoles, 8 de febrero de 2017

Homenaje a "aquel lugar del tiempo" y a una "calle del adiós" de "La música más hermosa del mundo"

La excelencia de la música, la que inunda esa dimensión de los sueños
más lejanos de la realidad pero más cercanos del alma, es como una
hermosa dama que nos espera ahí en su paraíso de fantasías para
ofrecernos la sensación real del gran teatro de la imaginación.
Nos sentimos deslumbrados por su belleza y ante su recibimiento
y, así turbados, nos inclinamos ante su tentadora generosidad.
(Pintura "Act I", de Michael Chavel)
Me olvidé decir que esto de la "La música más hermosa del mundo" era... algo así como una historia musical, quizá en clave de cuento, aunque eso sí, también con una dosis de crónica de cine, pero que yo escribí para quienes, como yo, se dejan cautivar por su propia magia y les encanta la ensoñación. Por ello y para que el profano en mi creación literaria, el que visite este blog, entienda el sentido o el color que yo le doy a la que yo llamo la música noble y bella, es para lo que quiero dejarle este pensamiento:

"Yo creo que hay un universo, más allá de nuestros espacios convencionales, en el que a veces necesitamos, guarecernos de las inclemencias de la incomprensión, de la mentira y del desencanto, pero también de la soledad más gélida. Estoy convencido que ese universo está en la luz de nuestra inspiración, la que nos abre las puertas del alma y nos ofrece el gran teatro de la imaginación. Y creo que esa dimensión debe estar llena de música, con sus colores y aromas. Como creo igualmente que esa música es la que debe fundirse en nuestros sentimientos, en nuestros recuerdos, en nuestras ilusiones, esas que llevamos allí para buscar nuestra propia reconciliación. Y creo que esa música nos debe acompañar siempre". (Extraído de mi fantasía "Los colores de un destello")

La música en los sueños es la banda sonora del alma. Para escuchar
esa música solo hace falta buscar la inspiración en los colores de la
ilusión. (Paintings de Leoniv Afremov)
¿Y los sueños...? Pues es ahí... en donde está la clave. Yo tengo un lema, del que soy autor y que dice así:
  
"Nunca dejes de poner música en los sueños,
aunque los sueños no se cumplan,
pues el escenario que aparece,
mientras soñamos,
nos inspira en la música del alma,
y la pintura que nos sugiere,
alienta nuestra esperanza
y la ilusión en la vida".
  
Comenzaba así, con este pensamiento que tuve mientras componía un nuevo vídeo-homenaje a mi trabajo sobre "La música más hermosa del mundo". Es la segunda parte de un tributo que he dedicado al cine y a su música, con la sugerencia de imágenes que nos recuerdan algunas de las obras cinéfilas, elegidas entre los volúmenes 8 al 15 del álbum, más por el mensaje de su melodía que por el argumento de la película.


Lo cierto es que la música que aportamos a nuestros sueños, a veces,
de una actuación musical tan convencional, como la de un concierto
de jazz, es la que nos hacer ver ese escena fantástica  que vemos
reflejada "en azules" de sueño. (Concierto Diana Krall. Madrid-2015)
El vídeo "La música más hermosa del mundo - 2ª parte" (clic en el título) es una recopilación nostálgica de fotogramas de diferentes films, clásico unos, conocidos algunos, e incluso desconocidos otros. Son una pequeña muestra de entre las innumerables películas de las que hago referencia en mi obra literario-musical; y sólo son algunas de las imágenes que me sugirieron alguna inspiración en esa música que yo aporto en mis sueños. En cuanto a la música de fondo con la que edité el vídeo, son tres temas, también intencionadamente elegidos: "Amarcord" / "Victor o Victoria" / "A Countess from Hong Kong".

Hay una percepción subliminal que nos acerca un mensaje estético
y musical y que necesitamos para recrear el escenario enmarcado

 desde nuestra inquietud artísica y literaria (by Leonid Afremov)
Este vídeo y el de la primera parte, el que llevaba el título "Cinema Paradiso", en honor y estima a uno de mis clásicos favoritos, forman parte de ese homenaje y epílogo ilustrado que hice a un trabajo que me llevó 13 años componer, entre la crónica y libretos que escribí, las imágenes que edité y la música que tuve que rebuscar y recopilar. Pero fueron también trece años de búsqueda de inspiración, desafortunada a veces por la ausencia de esa percepción subliminal tan necesaria en una recreación que solo escribe "la pluma del corazón". 

Una obra musical extraída del violín, el piano y el cello
siempre tiene los mejores ingredientes para recrear un
bello escenario. (Painted by Clyde Steadman).
Lo cierto es que este post no es una crónica más del álbum literario, sino solo un guiño que pone punto final, puede que con tintes demasiado sentimentales, a ese laborioso y apasionado trabajo que me ha llevado desde el 2004 hasta ahora. Y he querido hacerlo, no solo con estos dos vídeos que me he permitido publicar en Youtube, sino con dos libros que reúnen todo el contenido del blog que dediqué para este fin, incluyendo algunas aportaciones literarias y de ilustración, y ello para el más cómodo archivo del trabajo, para mi satisfacción personal y para el casual interés o curiosidad de alguno de mis amigos, si así fuera.

La sugerencia de las imágenes de los dos títulos es la que me lleva
a "aquel lugar del tiempo" y al recuerdo de "la calle del adiós".
No podría resistirme, una vez más, a dejar una nota musical como huella evocadora y nostálgica de viejos escenarios, y que identifica bien mi espíritu romántico. He elegido el primer volumen, el más antiguo, porque fue el que más llamó la atención a la fuente de mi inspiración, quizá a la musa de mi cuento, y porque sus dos primeros títulos, "La calle del adiós" y "En algún lugar del tiempo", sugerían el inicio de un relato encubierto en aquel volumen, aunque descrito en clave de cuento. Y fue después el origen de un libreto escrito en la crónica de todos los volúmenes que le siguieron, con trazos y textos semiocultos, además de significativas imágenes, que sugerían de alguna forma una extraña, aunque amorosa historia. En las imágenes de los fotogramas de los dos films; la primera, dos personajes "vestidos" para representar el sino del adiós en su "calle del adiós", la segunda, él busca el destello de su destino en "aquel lugar del tiempo". 

Es la princesa del vestido blanco, la dama del viejo cuento, tal vez
la imagen de mis sueños, la que describen estos dos temas.
De ese primer álbum, el que sirvió de introducción para esta extensa obra musical, hay 3 temas de los que no hice referencia cuando expuse, capítulo a capítulo, las referencias musicales de mis playlists. Precisamente, de dos ellos, "The Lonely Princess" "Wednesday Child", podemos reproducir su música haciendo clic en sus títulos. El primer tema, de Henry Mancini y de la BSO de "La pantera rosa". El segundo, de John Barry y BSO de "Conspiración en Berlín". Ambos describen algunas de la pinceladas evocadoras que alberga la colección de fotogramas de mi "visor de antigüedades".

Es un guiño al cuadro de "En algún lugar del
tiempo" (foto arriba) y es el retrato de la
Dama del Sena, la misma "Lonely princess"
que describiría el tema "Alone in París"
(Fragmento de un cuadro de Jean Beraud)
En cuanto a un tercer tema, titulado "Alone in Paris", de Henry Mancini y BSO "Victor Victoria", del que no pude editar su vídeo (por por problemas de derechos de autor) ni localizar otro enlace, aunque incluido en el volumen-CD, es la mejor descripción para imaginar alguien que se encuentra "sola en París". La melodía, interpretada por el violín, cello, piano y fagot, además de su carácter emotivo, es todo un alarde de sugerencia significativa. Para quienes sean usuarios de Spotify-Premium, pueden reproducir su música haciendo clic en el título.

Y como tampoco puedo evitar dejarme seducir por la tentación de hacer un broche musical de cierre, quiero dejar aquí esa muestra simbólica de un auténtico poema musical, interpretado por la exquisitez romántica de un piano y un violoncello. Todo un diálogo musical, en el que los dos eternos personajes, representados por esos dos instrumentos, se debaten entre la melancolía y la esperanza de una anhelada primavera que se deja ver en algunos de los pasajes de la partitura. Tal vez, por algo, su compositor, Brian Crain, la tituló "Spring Waltz", como "Vals de primavera" (clic en el título). Es una composición exclusivamente para piano y cello, en la que además de la interpretación de Crain al piano, la del violoncello está a cargo de YuGeong Lee. El tema ya fue incluido y descrito en el capítulo 26 de este blog.

La secuencia de "Tren nocturno a Lisboa", haciendo referencia a una
frase de su personaje "Amadeu de Prado", nos recuerda que hay
recuerdos y rastros que recuperamos cuando volvemos al lugar
que dejamos atrás
Comenzaba este post, como homenaje a todo el contenido del blog, con un pensamiento que incluía en una de las primeras páginas de mi libro "La música más hermosa del mundo - 2ª parte". Termino ahora con otro de esos pensamientos que también introduce este trabajo:

"En cada sitio que dejamos, quedamos allí una música que recuperamos, junto con el lugar y su escenario, precisamente cuando volvemos a escucharla". "Pero, a veces, recuperamos esa música, tal vez ya olvidada, cuando regresamos al lugar y recomponemos el escenario con la magia de nuestra imaginación".

La musa del cuadro se dispone a dar los acordes al piano para
hacernos escuchar "All the way", una canción que nos conduce a
ese mensaje subliminal que nos ha de llegar a la inspiración
para componer nuestros sueños. (Cuadro de Michael Chavel)
Finalmente... a veces ocurre: "El mundo desaparece, y  el escenario más cercano se desvanece, cuando nos rendimos a formar parte del universo de la música, cuando la escuchamos y nos dejamos fascinar por ella".


Como también el mundo desparece cuando nos dejamos cautivar por el amor. Y es lo describe la letra y música del tema "All the way" de Susie Arioli, de fondo en este vídeo (clic en el título), y con el que he querido ilustrar el "Volumen 15", el último del álbum, incluyendo imágenes con las que elaboré esa última parte y su libreto. El resultado de la fusión de esa música y sus imágenes parece descubrir, al menos para mi, parte de ese universo de sensaciones capaz de fascinarnos y de sentirnos inspirados para componer nuestros sueños.

Mi inspiración suele llevarme hasta esa dama, allá
en lo más alto de mis sueños. Siempre tengo cerca
ese mago en forma de paje que le lleva mi mensaje
y con el que le ofrezco compartir los colores de la
ilusión y los aromas de la música del alma.
("The Little Princess", de Michael Chavel)

Por lo demás, y ya para terminar, sepamos que... "cuando se ama la música, con el tiempo llega a entenderse. Y cuando se entiende, se puede leer el mensaje que el compositor quiso escribir en ella. Y cuando se lee este mensaje, entonces nos podemos inspirar en él. Y con su inspiración, podremos componer nuestros propios sueños".

Pero, sobre todo... "cuando se comparte esa inspiración... quizá podremos compartir la recreación de nuestros sueños". Del genial músico John Lennon, recuerdo aquella cita suya: "Un sueño que sueñas solo es sólo un sueño. Un sueño que sueñas con alguien es una realidad". Por eso, yo Rusty Andecor, en un alarde de complicidad con Lennon, el eterno soñador, añadí: "Los mejores sueños son los que se comparten, los que se recrean con los colores y el aroma, en armonía y en los colores de la música del corazón". (Son citas de introducción en las páginas de portada de mi libro "La música más hermosa del mundo - 2ª parte).

Ángel González "Rusty Andecor"

sábado, 5 de noviembre de 2016

Suite francaise / Intouchables / Sonata de invierno / Gosford Park / Harry Potter / Anónimo veneciano / Cousins / Novecento / Asylum / La última primavera

"Desde la anarquía de mi ensoñación... y aquellas musas que habita
el alma, desde las notas de un acordeón y la lectura de aquella
ondina... surge en mi mente la inspiración" (Cuadro original de la
pintora e ilustradora danesa Gerda Wegener)
"Desde la anarquía de mi ensoñación
y de la fuente de aquella música,
desde la musa que habita el alma,
surge en mi mente la inspiración.

La inspiración que traen las notas y los acordes
desde aquel piano y la melodía de los violines,
de una guitarra, del violoncello y el clarinete
y de la flauta y la musiquilla del acordeón.

Todo aparece entre las notas de mi libreto,
en los apuntes de los subtextos
bajo una imagen que me sugiere
y lo que veo en mi imaginación.

(Rusty Andecor)

Si envuelves la música de ese piano y ese violín
alrededor de tu fantasía conseguirás crear el
argumento para el teatro de tu imaginación.
(Óleo del pintor ruso Alex Lashkevich)
Y si "La imaginación es el ojo del alma" (Joseph Joubert) y "La imaginación es la voz del atrevimiento" (Henry Miller), tendría que pensar y entender que “La imaginación nos hace ver lo que ensoñamos, como también nos impulsa a escenificar lo inesperado y lo inatrevido" (Rusty Andecor).

Y si, como dijo Gustavo Adolfo Bécquer, "El que tiene imaginación , con qué facilidad saca de las nada un mundo", creo que “El que escucha la música y la envuelve alrededor de su fantasía, consigue la mejor inspiración para la creación de los argumentos y guiones del teatro de su imaginación”.

Imaginación de escenarios extraídos de la ilusión, de causas cercanas y cotidianas o de acontecimientos inusitados o imposibles, siempre inspirados desde esa magia que llega de "La música más hermosa del mundo", es esa la clave del contenido de esta "colección literario-musical" que con la segunda parte de ese "Volumen 15", iniciado en la crónica del post anterior, este "imaginador de cuentos", "aprendiz de poeta" y "romántico ensoñador", con sus extraordinarias dotes de "viejo mago", da por concluida esta original obra de música de cine enmarcada entre fragmentos de una de esas ficciones de "color azul" y destellos literarios de apariencia real.

Siempre hubo una fusión entre la música, la pintura y la fantasía.
Todo aparecía reflejado en mis ensoñaciones.
No obstante, habrá matices en las piezas musicales que se dejaron sin descubrir o en los temas que contenían esos 15 volúmenes y no tuvieron ocasión de comentarse. Y habrá literatura poética por añadir y descripción de sentimientos motivados por esa música, y tal vez alguna escena emotiva y sugerida por esa fantástica fusión que he venido creando cuando mezclaba la pintura y la música.

"La ensoñación" fue el título que elegí para este último y definitivo volumen de mi colección de música, una ensoñación puede que adornada con su apenas visible "complicidad literaria". Y es que, de alguna forma, esta obra ha sido un homenaje a la vida, al menos a los sentimientos humanos, y los sueños han estado siempre inherentes a esos sentimientos. Y si, como ya dije, "la vida es una película llena de sueños", es evidente que "la imaginación es el proyector que visiona o refleja en nuestro mundo interior esa película que compone los sueños".


La música del piano nos trae los recuerdos del
pasado y nos nuestra la fantasía de las escenas
que a veces suelen aparecer en nuestros sueños.
Precisamente fue el primer tema de este volumen 15, "Affair to Remember / Unchained Melody / Love is a Many-Spledored Thigs", al que ya me referí  en el post número 25, y en  el que con su música podemos percibir esa sugerencia de llevarnos a los recuerdos de aquellos felices momentos del pasado, el mensaje imprescindible para enriquecer nuestra imaginación e impregnar de colores nuestros sueños. 

Los temas que se van a ir detallando son la mayor parte del resto de los que quedaron por hacer su referencia en esta segunda parte del último volumen de todo el álbum. Comenzamos con "Waltz in C Minor", de la BSO del film "I Origins" y música de Phaedon Papadopoulos. Lo cierto es que, aunque fue "la mejor película" del festival de Sitges en el 2014, su ficha artística no parece revelar ningún interés para esta obra. Eso sí, decir que la música que vamos a escuchar en este waltz, a lo "slowly", nos va a sugerir un clima sereno, apacible, con cierta dosis de calidez. Quizá es la mejor forma de comenzar a entregarse a una última sesión dedicada a esa "hermosa música".


La intensidad de la melodía que interpreta el piano nos transporta
a ese universo del fingimiento humano (Pintura de Vladimir Kush)
"Waltz of my heart", perteneciente a la película "Gosford Park", es una partitura compuesta por Patrick Doyle. Tema principal de la banda sonora de una brillante producción inglesa dirigida por Robert Altman y protagonizada por Kelly MacDonald, Maggie Smith y un reparto de lujo. El retrato de unos personajes, de clases diferentes, cuya vida real, la que esconden, no es la que aparentan, es el que con esa música pretende significar, no solo mi propia vida, sino la que veo a mi alrededor, la de unos y la de otros. Es una referencia a ese contraste humano que todos atravesamos en nuestras vidas.
  
El virtuosismo de Lisa Batiasgvili, en el trance de su inspiración,
hace de su miniatura "Suliko" una pequeña maravilla al violín
El tema "Suliko", de Lisa Batiasgvili, es una miniatura musical del violinista y compositor ruso Sulkhan Tsintsadze. Escuchándola, según al menos yo la siento, es un canto de la voz del violín a esa imaginación que nos hace ver lo que ensoñamos.


"I am free", de la BSO "Suite Francaise", es un tema compuesto por Rael Jones. El film es una producción inglesa de 2014, protagonizada por Michelle Williams, Kristin Scott Thomas, que relata un drama romántico. Su música nos envuelve, casi nos adormece, entre nuestros más lejanos recuerdos, para así recuperarlos y mezclarlos en ese mar de fantasía que a veces nos atenaza, desde la tristeza de aquellos momentos que no fueron felices hasta la reconciliación con la nostalgia, pero en una escenario más esperanzador. Por cierto, que el tema está recogido en un vídeo que incluye espléndidamente, como en un trailer, la recopilación de las escenas más emotivas y dramáticas del film.

Es una de las escenas románticas del film. La complicidad de dos
personajes que proceden de dos mundos antagónicos es el momento
de reflexionar sobre lo terrible de la fatalidad del destino que
une y separa los seres humanos a su antojo.

En cuanto al "Bruno´s Theme", de la misma banda sonora anterior, de Alexandre Desplat, es una breve pieza a piano que nos descubre parte del secreto de alguno de esos momentos del pasado para tratar de escenificarlo ahora en este nuevo escenario del presente, o quizá de un futuro cercano. La interpretación de lujo de la película, de manos de la impecable dirección de Saul Dibb, hace de ella un trabajo magistral, cuyo transcurso en la trama hace que, como muchas obras maestras, quede inacabada. Tal vez, es lo que sugiere el tema "Sunlit kiss", basado en la música de tema principal, que no está incluido en la recopilación de este volumen 15. Una y otra partitura nos llevan a encontrar la inspiración para esa "creación de argumentos y guiones del teatro de nuestra imaginación".


La melodía del piano busca con sus notas la recuperación de unos
recuerdos lejanos, casi perdidos en el olvido, para recrear el
nuevo escenario de los sueños y de aquel extraño cuento.
El "Love Theme" de la BSO de "Jeux d´enfants" ("Quiéreme si te atreves"), de Philippe Rombi, es un impresionante breve poema musical que, dentro y fuera del argumento del film, trata de describir la intensidad de unos sentimientos surgidos en una alegoría surrealista y romántica, como en el cuento de hadas que se relata tanto en esta película como en la que he intentado describir a lo largo de toda mi obra literario-musical. Las notas del piano se van desgranando, mientras, poco a poco, va entrando en escena la cuerda, cada vez más intensamente, hasta que, de pronto, aparece un nuevo escenario: el de la ensoñación. Quizá, es la sensación de la recuperación de unos recuerdos, ya casi perdidos en el olvido, pero que ahora surgen en este extraño cuento.

Y ningún escenario onírico está libre de aquellos momentos
de frivolidad. Podemos verlos en esta escena cortesana que
describe el cuadro y el curioso vals que interpreta el piano. 

"Jeux d´enfants" es una producción francesa de 2003 dirigida por Yann Samuell y protagonizada por Guillaume Canet y Marion Cotillard. Es una fábula en el marco cinematográfico de una comedia negra que retrata a dos jóvenes psicópatas enamorados, que muestran a veces un perfil repelente y que se mueven en una grotesca y hermosa relación amor-odio.

Cambiamos ahora de argumento en el mensaje de esta fusión música y guión literario y nos acercamos a un escenario muy diferente, en el que el personaje, tanto del film como de "nuestra película" se ve inmerso en un mundo extraño, en el que, como en todas las etapas de la vida, aparece un extraño, alguien que descompone, perturba y descoloca nuestra cotidiana vida. Se trata del tema "Nikifor´s Waltz", del compositor Bartek Gliniak, perteneciente a la producción polaca "Mi Nikifor" realizada en 2005. El vals va, poco a poco, pasando de la placidez de una vida sencilla y tranquila a las inquietudes y temores de un cambio y de una amenaza que surge con la aparición de ese novedoso personaje. Al final, parece volver todo a la normalidad de la vida tranquila.


La vida es un cuento que ensoñamos. Unas veces vemos esa escena
en que cogemos en la mano el reloj del tiempo para intentar
aprisionar y detener el paso de los mejores instantes y otras,
aquella en que nos escondemos, para quedarnos allí, debajo de
una taza de café que fue testigo de un momento inolvidable.
En cuanto al tema "Love Waltz", de Christian Henson, perteneciente a la BSO de "El secreto de la última luna", una mediocre producción inglesa del año 2008, el vals describe cómo el personaje recorre ese camino fantástico a través de un mundo mágico, al igual que lo hace tanto en la película como en nuestra propio relato.

Ahora sí; escuchamos un vals exultante y clamoroso, desbordante de gozo. Es la vuelta al triunfo de los personajes o, al menos, al optimismo y a la esperanza. Es la descripción de la música del "Potter Waltz", de Patrick Doyle, de la BSO de "Harry Potter y el cáliz de fuego", producción inglesa de 2005 dirigida por Mike Newell. Y su música es, por tanto, la continuación descriptiva de esos momentos mágicos que disfrutamos de la vida.

La representación mágica del gato, tal vez porque durante 17 años
vivió conmigo y como amigo aquel "Bori" persa, es uno de mis
personajes oníricos. Unas veces lo imagino comenzado "aquella"
melodía de acordeón (como la de este tema); otras se convierte
en mi viejo personaje real, de hace mil años, cuando yo tocaba
la guitarra. El gato siempre está en esos sueños.
El tema "Winter´s Waltz", de Christophe Beck, pertenece a la BSO de "Frozen. El reino del hielo", es otro vals en una partitura muy breve que describe otra de esas etapas de la vida que están más cerca de la fantasía que de la realidad. Es el tema que ambienta parte de ese escenario fantástico del film, como lo hace también, algunas veces, en nuestro propio escenario.


"Cousins Waltz", de Angelo Badalamenti y que pertenece a la BSO de "Cousins", es un vals que pretende, según el argumento del film, describir la relación de acercamiento entre dos personajes para hacer creer a otros dos que son amantes. Es la misma pretensión que podría hacer pensar en el lector de este relato, que entre los personajes que sugiere el guión hay una complicidad pasional, cuando lo cierto es que solo se trata de una vieja amistad. La música de acordeón ameniza el inicio del tema, y su carácter y esa sugerencia en la relación de los personajes es lo que busca otra intencionalidad, al margen de la del film. "Un toque de infidelidad" (el título traducido), es una producción norteamericana de 1989 dirigida por Joel Schumacher, en clave de comedia romántica, protagonizada por Isabella Rossellini y Ted Damson.


Es una visión figurativa de una de esas escenas de mi
ensoñación en la que se mezclan la fantasía de mis
relatos y las imágenes que surgen en esos sueños
(Es una pintura de Mariëlle van Dijk)
En cuanto al "Love Theme from Cousins", de la misma banda sonora, es la música final con la que concluye la película y es el tema de amor, porque... puede que sea también ese mismo tema de amor, uno de los muchos que se recogen en el álbum, para concluir el relato encubierto de toda la obra.


Y en esa retrospectiva de escenarios que busca a veces la imaginación, tan frecuente a lo largo de este trabajo literario, se produce una de esas visitas al "visor de antigüedades" para recuperar alguno de los episodios vividos en el pasado, los que no esperamos reencontrar pero anhelamos recrear, incluso aquellos que improvisa la misma ensoñación del autor. El tema "Padre e figlia", de Ennio Morricone, de la BSO de "Novecento" es una de las visitas a la magia del pasado. Por cierto, "Novecento (1900), drama que hace un complejo recorrido político y social por la Italia del siglo XX; una de las más grandes producciones del cine italiano y una de las mejores películas de la historia del cine, dirigida por Bertolucci en 1976 y protagonizada por Robert de Niro, Burt Lancaster, Gérard Depardieu, y Stefania Sandrelli, entre otros.

El joven y misterioso artista se desvela como el reflejo de
 esa"última primavera" que personifica el film. Es una de
las escenas finales en la que se descubre, además, las
dotes y el virtuosismo de un gran violinista.

Como también, es un exquisito flash-back musical el "Main theme" de la BSO de "Ladies in lavender", del compositor Nigel Hess e interpretado por el toque brillante del violín de Joshua Bell que hace de la pieza una maravillosa partitura que nos ayuda a volar con nuestra imaginación a uno de esos nostálgicos fotogramas de los viejos tiempos. "La última primavera" es el título traducido, una producción inglesa del 2004 dirigida por Charles Dance y protagonizada por Judi Dench y Maggie Smith. Un argumento dramático enmarcado en un canto emotivo, elegante y delicioso a "la última primavera" del ser humano, a esa que se nos escapa, año tras año, a cada uno de nosotros. El tema "A broken heart" es otra impresionante composición de Nigel Hess que también interpreta Joshua Bell, y que describe fidedigna y emotivamente el sentimiento de dolor que se produce en "un corazón roto", como sugiere el mismo título de la partitura.


Por cierto, la ensoñación del alma nos lleva, a veces, al misterio del
descubrimiento o no de ese personaje latente en el argumento de
nuestra vida. Es una de las escenas finales del film "Intocable"
Con el tema "Fly", de Ludovico Einaudi, perteneciente a la BSO de "Intouchables", llegamos a un punto en que, tal vez, "desde la anarquía de mi ensoñación y de la fuente de aquella música, desde la musa que habita el alma, surge en mi mente la inspiración". El film "Intocable" es una de esas producciones francesas que dan prestigio a la dignidad y maestría de su cine, con una interesante historia y un guión brillante, impecable interpretación, con un ritmo divertido y buen tono de sentido de humor, pero que se atreve con un tema aparentemente terrible, además de un problema social, que controla muy bien la ausencia de la compasión. La atmósfera y la sugerencia de la música de Einaudi, protagonizada por las notas y acordes de su piano, nos lleva a esa ensoñación del alma, la que nos adentra en los temas venideros. 


La impresionista francesa Berthe Morisot pintó esta escena en la
que podemos imaginar la interpretación de esta bella sonata.
"Winter Sonata. My Memory", versión a piano y violín, perteneciente a la serie subcoreana "Sonata de invierno", emitida por su televisión en 2002, es un tema con una de esas melodías delicadas, tiernas y sensibles que nos transportan a esa dimensión secreta que solo aparece en lo sueños, al menos en "nuestros sueños". La versión de "WInter Sonata", interpretada exclusivamente al piano, es la música que, inmerso en ese extraordinario universo de la ensoñación, me devuelve a la semirealidad de ese mundo de la reconciliación. Impresionante la melodía que nos envuelve desde esas notas al piano.

"Générique", de Wojciech Kilar, perteneciente a la BSO de "Le Roi et l´oiseau" ("El rey y el ruiseñor"), es el tema principal de esta magnífica producción francesa de 1979 dirigida por Paul Grimault y realizada en animación. Se trata de un cuento, al estilo de "cuento de hadas", pero protagonizado por un ruiseñor que hace de la historia una narrativa poética y soñadora.    

El vals de los dos locos personajes (allí en el centro), entre el resto
de locos y cuerdos de un paraíso llamado "psiquiátrico", es el
intento de restablecer el buen juicio de la locura entre la hipocresía
o la falsedad del cuerdo y en brazos de quien te comprende y solo
desea bailar contigo "el vals de la felicidad". (Es el final del film)
"Eliza´s Waltz", perteneciente a la BSO de "Asylum. El experimento", música de John Debney, es una excelente producción estadounidense del 2014 dirigida por Brad Anderson y protagonizada por Kate Beckinsale y Jim Sturgess. Otro nuevo vals con el que parece que se pretende crear un momento animado y divertido, al menos aparentemente, porque lo cierto es que el mundo de un psiquiátrico en el que existe una terapia en la que los locos conviven entre los cuerdos, lo que aparenta ser divertido, da que pensar, pues finalmente comprobaremos cómo la locura se debate entre el convencionalismo del cuerdo que pretende ahogar la recuperación de aquel entre los brazos de quienes mejor les comprenden. Es el mensaje que podríamos captar e interpretar de la película, pues al fin y al cabo ¿qué es el mundo en que vivimos sino un psiquiátrico en donde los locos (que no son tan locos) viven entre los cuerdos (que no son tan cuerdos)? Se trata de la adaptación de un cuento de Allan Poe para reflexionar. El "Finale" del film (clic) nos muestra cómo dos seres locos se curan viviendo la locura del amor, y envueltos en ese clima tan reconfortante de locos y cuerdos.

Imagen sugerente de los personajes que protagonizan esta
"Sonata de invierno".
"Winter Sonata - From the beginning until now" es otro de los temas de la serie de la televisión subcoreana "Sonata de invierno", que nos devuelve la nostalgia de los viejos sueños y el reencuentro con los más viejos escenarios, ahora ya casi olvidados. El piano envuelto con la cuerda orquestal nos describe, a través de la melodía, toda esos matices sensoriales que aparecen en nuestra mente.

"Spring Waltz" es uno de los últimos temas que contiene este "Volumen 15". (Clic en el título). Es una bella pieza musical cuya referencia y descripción ya se estrenó en el post número 26 de este blog, cuando se anticipaba la edición del este álbum y que iba a servir como recapitulación de la colección literario-musical. Y como ya se decía, es un tema original e interpretado al piano por Brian Crain, que cuenta con la colaboración del virtuosismo de la cellista YuJeong Lee, y que forma parte de uno de los álbumes de estudio de Crain, titulado "Piano and Cello Duet".

El personaje que describe la melodía del piano reclama, mediante
su interpretación, el acercamiento el personaje que sugiere el
cello. Uno y otro se acercan en el diálogo, y en su escenificación
se debaten, el piano inquieto, el cello casi desesperadamente,
tratando de conseguir ese anhelado reencuentro.
Según ya se decía en la crónica en que escuchábamos este "Spring Waltz", esos personajes ficticios que se describen en el transcurso de la obra eran los mismos que se relataban en un viejo cuento que el autor contó aquí alguna vez y que ahora aparecen representados por la música del piano, por un lado, y la del cello, por otro. Podemos imaginar un dueto en el que ambos "escenifican un intento de reconciliación mutua, cálida y afectiva, dando vida a ese diálogo musical". Recordamos que "el piano, mediante las notas que interpreta, y desde su papel, reclama el acercamiento y la recreación de las escenas felices de un pasado ya lejano. El cello, a través de una melodía casi ajena a la del piano, ya al final de la composición, describe cómo se debate... casi desesperadamente ante la dificultad de que no llegue ese reencuentro".

Sin embargo, quizá sean ellos mismos, los personajes representados por la música de ese piano y del cello, como ya se describía en la presentación de ese tema en el post 26, "quienes, entre la tristeza de esas notas melódicas que se perciben en su interpretación, desdibujan y difuminan, casi en la lejanía ya más cercana al cielo, una definitiva y resignada despedida, en un clima sereno y dulce de inmensa paz".

En la magia de esta caja de música y al son del vals "Music box
theme", los personajes de este extraño cuento de hadas bailan
y festejan, quizá solo en sueños, el final feliz del relato.
Aunque... quizá... haya otro cuento; y es el que a veces alternaba en mi relato y surgía en su narración, pero en clave... como más de... "cuento de hadas"  y que, dibujado en imágenes y en subtextos, envueltas además, con la música del "Music Box Theme", uno de los temas de la BSO de "Al final de la escalera", de Rick Wilkings, nos describe además este final, necesariamente feliz, de mi extraño e intenso relato literario-musical (nada que ver con la trama del magnífico film de 1980 titulado "The Changeling"), el que yo titulé "La música más hermosa del mundo". Y... claro... como si fuera el final de ese "cuento de hadas"... ¿qué mejor que poner el texto "cursi y empalagoso" del vídeo que contiene el tema "Music Box" , en forma de... tan anárquicos versos?
  
Este es el texto editado en las imágenes del vídeo con la música "Music Box Theme". No son versos, aunque lo parezcan. Se me ocurrió escribir estas líneas para ilustrar las imágenes y poder así sugerir con su mensaje el final del cuento:

La noche comienza,
la luna es su musa,
un hada se duerme,
algunas vigilan
que todo esté en calma
y la paz se serene.

La música suena
de un arpa que tañe.
Y hay otras que adornan,
coquetas y bellas,
colgadas del cielo,
se sientan graciosas
y así lo enlindecen.

Se acaba este cuento
y la dama se asoma,
buscando su estrella,
buscando su sino,
buscando su príncipe
por ver si aparece.

Y es él, que regresa,
que ahora la encuentra
se alejan felices,
doncellas le bailan.
la ninfa y su lira,
la música suena.

La luna hace un guiño
y el hada del cuento,
la que lo contaba,
se acuesta en su lecho
y rendida se duerme,
...su sueño merece."

Añadir que el film "The Changeling" ("Al final de la escalera") es una producción canadiense de 1980 dirigida por Peter Medak y protagonizada por George C. Scott. El tema musical, con la identificación de una "caja de música" que responde a los interrogantes de la trama del film, es tema final de la película.


Pues agridulce y "hermosamente triste" sería este romance, intenso
y apasionado, que describiría la película "Anónimo Veneciano".
Podría haber terminado esta segunda parte de mi último Volumen, el que cierra la obra que comencé hace ya más de 13 años, con ese tema que protagoniza "la caja de música" que parece dar vida al final de un cuento. Pero he preferido finalizar con una música... quizá algo más agridulce, como solía hacer en algunos otros volúmenes con un carácter más temáticos que aquellos que respondían a una más exclusiva recopilación musical. En definitiva, se trataba de poner el final de otro cuento, puede que más dramático, pero mucho más hermosamente triste. Por eso, también escogí una película acorde con ese carácter, puede que un tanto sombrío y patético, lo reconozco.

Es uno de los carteles comerciales del film y
que muestra de forma elocuente el carácter
romántico y apasionado de su argumento.
Y referente a la música, he escogido un tema incluido en el "volumen 11. El epílogo": Es el "2º movimiento. Adagio. Concierto para oboe y orquesta de arco en do menor", original del veneciano Alesandro Marcello e interpretado por Giorgio Caslini, y que pertenece a la BSO "L´Anonimo Veneziano". (Clic en el título). Un olvido imperdonable, el no haber mencionado antes este título, no solo por este tema y otros de su banda sonora, sino porque, le pese a esos críticos pedantes (e ignorantes) que a veces no distinguen la estética de fondo de un buen trabajo de cine, "Anónimo veneciano" es una película de culto, un clásico del "romántico decadente", una obra maestra del cine olvidada, y una de mis favoritas. Una producción italiana de 1970 dirigida por Enrico Maria Salerno, protagonizada por Florinda Bolkan y Tony Musante, con música de Stelvio Cipriani.

Por lo que se refiere a este Adagio de Marcello, fuera ya del contexto musical, incluso del carácter argumental de este último volumen, y transcribiendo casi en su totalidad el libreto que contenía esa referencia musical, he incluido como cierre y colofón este Adagio, no solo por el mensaje melancólico, pero hermoso, que intenta transmitir su música y que así identifica mejor mi alma romántica con la que "dibujé" mi literatura, sino por el significado de su procedencia, de la película de la que forma parte como banda sonora, lo que complementa aún mejor la "sugerencia" de este mensaje.


Dos personajes desechos y agonizantes, prisioneros de su decadencia
sentimental, aferrados por la esperanza de su reconciliación,
angustiados por la incertidumbre de su fin y salvados por la sonrisa
y el mensaje de su desesperación.
Lo cierto es que, aludiendo precisamente al film, me fascinó, de su trama, la angustia y la desesperación de unos personajes desechos y agonizantes, como la misma ciudad de Venecia. Me fascinó la decadencia sentimental de una pareja rota y sin ningún futuro, que -en medio de su patético drama, según transcurren las escenas en que reconstruyen su feliz pasado y mientras descubren la verdad de un fatal destino- está dispuesta a reconciliarse por un día, porque ya no lo pueden hacer para siempre. (Clic en "Escena de Anónimo veneciano" para visionar una de las secuencias del film). Pero, sobre todo, me fascinó que ambos personajes se amaran hasta la misma desesperación, hasta verlo en el lenguaje mudo de sus ojos y en el último instante de su encuentro.

Y me fascinó la casualidad de que Alessandro Marcello compusisera
el Adagio de un concierto para oboe y cuerda, con la sugerencia de
su romántico mensaje, casi 300 años antes de que dos amantes
vivieran (aún, en la ficción) un romance tan apasionado e intenso.
Después, me queda el sabor amargo, pero sereno y resignado, de la entrega de un artista atormentado que pretende dedicar la lucidez de sus últimas horas a la interpretación de su concierto, para identificarse con el significado que quiso dar también a su última ilusión, cuando él le dirige a ella una sonrisa y le dice: "Es mejor que te vayas, amor mío, en casa te esperan".

Sin embargo, "Anónimo Veneciano"  me fascinó aún más, porque el hermoso adagio final de Marcello, el carácter desesperadamente romántico del artista que lo interpreta en ese dramático momento de su vida, además del significado trágico del desenlace de la película, me hizo pensar en la similitud de su drama con el escenario de otros seres humanos, cercanos o lejanos a mi, pensando sobre todo en mi mismo, y cuya representación se sucedería en un día próximo o distante, pero tal vez, fijado por los caprichos de ese "gran reloj" que mueve el paso del tiempo.
  
Un llanto y un corazón roto, 12 hojas del recuerdo de un lejano
otoño, una solitaria y olvidada terraza, una rosa arrojada al
frío de la calle o quizá perdida bajo la lluvia, la música de
un violín abandonada en el banco de un lejano parque.
Pero... ¡bueno...! Siempre hubo un aire de nostalgia en mis álbumes, en los libretos de casi todos aquellos volúmenes que edité. Y no es que este final sea precisamente un canto a la tristeza, ni un homenaje al drama que en ocasiones nos muestra la vida. Pues... también tenemos derecho a reconfortarnos en la felicidad de nuestras penas. Porque, como decía William Shakespeare, "Podéis hacerme abdicar de mis glorias y de mi estado, pero no de mis tristezas. ¡Todavía soy rey de mis amarguras!". Y recordando a Mario Benedetti, quien dijo "Nunca pensé que en la felicidad hubiera tanta tristeza", yo pienso, sin embargo, que "Hasta en la tristeza podemos encontrar un poco de felicidad".

Y lo cierto es que... ¡qué mejor terminar la poesía de la música, la de "la música más hermosa del mundo", con la poesía de unos versos a la tristeza!
  
La soledad en la noche lluviosa de un boulevar, un banco vacío en
el atardecer de una ribera, "el hada del cuento se acuesta en su
lecho y rendida se duerme", su último café en el "Café de París"
Y alguien se aleja por el "Quai d´Orsay", allá por La Seine.
(Quizá... sean imágenes que, de otra forma ordenadas y en su
encubierto trasfondo, sugieren parte de... aquel cuento)


"Triste cosa es el sueño
que llanto nos arranca,
mas tengo en mi tristeza una alegría...
¡Sé que aún me quedan lágrimas!"

(Gustavo Adolfo Bécquer)

"Tristeza,
tú me embriagas y me turbas con tu hechizo
y desgarras con tu espada mis sentidos,
y acaricias con tu sombra mi amargura,
pero alivias el compás de mis latidos"

Tristeza,
me la ofreces con la flor de una sonrisa y
me regalas los colores del olvido,
y acaricias mi semblante con tu brisa
mas nostálgico, me rindo y abatido".
  
(Rusty Andecor)

Ciertamente... y después de llegar al final de este trabajo literario-musical, y hacerlo con ese cuento de hadas y un brevísimo relato, tan solo hecho con la mezcla sugerente de algunas imágenes y el guiño a Bécquer de mis versos a la tristeza, quería dejar un último vestigio musical. Pues entre ese final sombrío y quizá algo patético de "Anónimo veneciano",  con aquellos personajes que se amaron hasta la misma desesperación, y ese otro cuento "apenas visible" y extraído de la inspiración de mi propia ilusión, tal vez dramático, pero hermosamente triste, ¡qué mejor...! que envolver la música con una mezcla intencionadamente poética en su mensaje, de evocación nostálgica y de pletórica esperanza.
  
Es un rasgo de esa semblanza, anónima y sencilla, dedicada a mi familia, a mis amigos, a la música y un poco, también, a la magia del vino. Es una forma de ver algo de la perspectiva de "mi vida" (el que describe la música de "My life", de John Barry). La de la vida de este aprendiz de "artista de la imaginación" llamado Rusty Andecor.
Pues nada mejor que, después de ese romántico y melancólico Adagio de Marcello y del tema "Finale" de la BSO de "Hanover Street", el que dice "adiós" a la calle de la ilusión, poder conseguir llegar a tiempo de poner ese bis tan merecido para acompañar el epílogo musical, como una de esas "propinas" musicales al final de un gran concierto, porque el tema “Love theme”, seguido del “End Tittle” (clic en los 2 títulos), ambos de la BSO del film "My life" (Mi vida), compuesta por John Barry, es la mejor forma musical de resumir y describir la vida anónima y sencilla, apenas relevante, de este aprendiz de "artista de la imaginación", que se llamó él mismo "Rusty Andecor"
  
El volumen 15 es un playlist de temas musicales, extraídos la mayor parte de diferentes bandas sonoras del cine, cuya versión "extendida" contiene 42 pistas de audio. La recopilación para CD contiene 30 tracks, disponible para quienes de mis amigos, aficionados a "la música de lujo", me lo soliciten. Y finalmente, la mayor parte de los audios se pueden escuchar desde "Spotify", si se dispone de "cuenta Premium", en los dos playlist titulados: "Música para un ilusionista de sueños" y "Música del corazón y para el corazón".
  
El contenido de la publicación de este post literario musical se refiere a la segunda parte del "Volumen 15", y la última crónica, como se dijo en la entrega anterior, el último de "La música más hermosa del mundo". Contiene 17 referencias de películas, 26 referencias musicales, 3 enlaces con escenas de 3 diferentes filmes y 27 marcos de imágenes.

La primera parte de este volumen musical y su libreto literario se puede acceder haciendo clic sobre el enlace a continuación:
-
Love Tomorrow / La edad de la inocencia / My Old Lady / Titanic / Anastasia / Un homme et une femme / 13 Jours en France / A Countess from Hong Kong / Hanover Street.



Índice general de las crónicas y álbumes musicales. Sus referencias cinéfilas, libretos y enlaces a los vídeos con sus temas musicales (Clic sobre los títulos):