miércoles, 8 de febrero de 2017

Homenaje a "aquel lugar del tiempo" y a una "calle del adiós" de "La música más hermosa del mundo"

La excelencia de la música, la que inunda esa dimensión de los sueños
más lejanos de la realidad pero más cercanos del alma, es como una
hermosa dama que nos espera ahí en su paraíso de fantasías para
ofrecernos la sensación real del gran teatro de la imaginación.
Nos sentimos deslumbrados por su belleza y ante su recibimiento
y, así turbados, nos inclinamos ante su tentadora generosidad.
(Pintura "Act I", de Michael Chavel)
Me olvidé decir que esto de la "La música más hermosa del mundo" era... algo así como una historia musical, quizá en clave de cuento, aunque eso sí, también con una dosis de crónica de cine, pero que yo escribí para quienes, como yo, se dejan cautivar por su propia magia y les encanta la ensoñación. Por ello y para que el profano en mi creación literaria, el que visite este blog, entienda el sentido o el color que yo le doy a la que yo llamo la música noble y bella, es para lo que quiero dejarle este pensamiento:

"Yo creo que hay un universo, más allá de nuestros espacios convencionales, en el que a veces necesitamos, guarecernos de las inclemencias de la incomprensión, de la mentira y del desencanto, pero también de la soledad más gélida. Estoy convencido que ese universo está en la luz de nuestra inspiración, la que nos abre las puertas del alma y nos ofrece el gran teatro de la imaginación. Y creo que esa dimensión debe estar llena de música, con sus colores y aromas. Como creo igualmente que esa música es la que debe fundirse en nuestros sentimientos, en nuestros recuerdos, en nuestras ilusiones, esas que llevamos allí para buscar nuestra propia reconciliación. Y creo que esa música nos debe acompañar siempre". (Extraído de mi fantasía "Los colores de un destello")

La música en los sueños es la banda sonora del alma. Para escuchar
esa música solo hace falta buscar la inspiración en los colores de la
ilusión. (Paintings de Leoniv Afremov)
¿Y los sueños...? Pues es ahí... en donde está la clave. Yo tengo un lema, del que soy autor y que dice así:
  
"Nunca dejes de poner música en los sueños,
aunque los sueños no se cumplan,
pues el escenario que aparece,
mientras soñamos,
nos inspira en la música del alma,
y la pintura que nos sugiere,
alienta nuestra esperanza
y la ilusión en la vida".
  
Comenzaba así, con este pensamiento que tuve mientras componía un nuevo vídeo-homenaje a mi trabajo sobre "La música más hermosa del mundo". Es la segunda parte de un tributo que he dedicado al cine y a su música, con la sugerencia de imágenes que nos recuerdan algunas de las obras cinéfilas, elegidas entre los volúmenes 8 al 15 del álbum, más por el mensaje de su melodía que por el argumento de la película.


Lo cierto es que la música que aportamos a nuestros sueños, a veces,
de una actuación musical tan convencional, como la de un concierto
de jazz, es la que nos hacer ver ese escena fantástica  que vemos
reflejada "en azules" de sueño. (Concierto Diana Krall. Madrid-2015)
El vídeo "La música más hermosa del mundo - 2ª parte" (clic en el título) es una recopilación nostálgica de fotogramas de diferentes films, clásico unos, conocidos algunos, e incluso desconocidos otros. Son una pequeña muestra de entre las innumerables películas de las que hago referencia en mi obra literario-musical; y sólo son algunas de las imágenes que me sugirieron alguna inspiración en esa música que yo aporto en mis sueños. En cuanto a la música de fondo con la que edité el vídeo, son tres temas, también intencionadamente elegidos: "Amarcord" / "Victor o Victoria" / "A Countess from Hong Kong".

Hay una percepción subliminal que nos acerca un mensaje estético
y musical y que necesitamos para recrear el escenario enmarcado

 desde nuestra inquietud artísica y literaria (by Leonid Afremov)
Este vídeo y el de la primera parte, el que llevaba el título "Cinema Paradiso", en honor y estima a uno de mis clásicos favoritos, forman parte de ese homenaje y epílogo ilustrado que hice a un trabajo que me llevó 13 años componer, entre la crónica y libretos que escribí, las imágenes que edité y la música que tuve que rebuscar y recopilar. Pero fueron también trece años de búsqueda de inspiración, desafortunada a veces por la ausencia de esa percepción subliminal tan necesaria en una recreación que solo escribe "la pluma del corazón". 

Una obra musical extraída del violín, el piano y el cello
siempre tiene los mejores ingredientes para recrear un
bello escenario. (Painted by Clyde Steadman).
Lo cierto es que este post no es una crónica más del álbum literario, sino solo un guiño que pone punto final, puede que con tintes demasiado sentimentales, a ese laborioso y apasionado trabajo que me ha llevado desde el 2004 hasta ahora. Y he querido hacerlo, no solo con estos dos vídeos que me he permitido publicar en Youtube, sino con dos libros que reúnen todo el contenido del blog que dediqué para este fin, incluyendo algunas aportaciones literarias y de ilustración, y ello para el más cómodo archivo del trabajo, para mi satisfacción personal y para el casual interés o curiosidad de alguno de mis amigos, si así fuera.

La sugerencia de las imágenes de los dos títulos es la que me lleva
a "aquel lugar del tiempo" y al recuerdo de "la calle del adiós".
No podría resistirme, una vez más, a dejar una nota musical como huella evocadora y nostálgica de viejos escenarios, y que identifica bien mi espíritu romántico. He elegido el primer volumen, el más antiguo, porque fue el que más llamó la atención a la fuente de mi inspiración, quizá a la musa de mi cuento, y porque sus dos primeros títulos, "La calle del adiós" y "En algún lugar del tiempo", sugerían el inicio de un relato encubierto en aquel volumen, aunque descrito en clave de cuento. Y fue después el origen de un libreto escrito en la crónica de todos los volúmenes que le siguieron, con trazos y textos semiocultos, además de significativas imágenes, que sugerían de alguna forma una extraña, aunque amorosa historia. En las imágenes de los fotogramas de los dos films; la primera, dos personajes "vestidos" para representar el sino del adiós en su "calle del adiós", la segunda, él busca el destello de su destino en "aquel lugar del tiempo". 

Es la princesa del vestido blanco, la dama del viejo cuento, tal vez
la imagen de mis sueños, la que describen estos dos temas.
De ese primer álbum, el que sirvió de introducción para esta extensa obra musical, hay 3 temas de los que no hice referencia cuando expuse, capítulo a capítulo, las referencias musicales de mis playlists. Precisamente, de dos ellos, "The Lonely Princess" "Wednesday Child", podemos reproducir su música haciendo clic en sus títulos. El primer tema, de Henry Mancini y de la BSO de "La pantera rosa". El segundo, de John Barry y BSO de "Conspiración en Berlín". Ambos describen algunas de la pinceladas evocadoras que alberga la colección de fotogramas de mi "visor de antigüedades".

Es un guiño al cuadro de "En algún lugar del
tiempo" (foto arriba) y es el retrato de la
Dama del Sena, la misma "Lonely princess"
que describiría el tema "Alone in París"
(Fragmento de un cuadro de Jean Beraud)
En cuanto a un tercer tema, titulado "Alone in Paris", de Henry Mancini y BSO "Victor Victoria", del que no pude editar su vídeo (por por problemas de derechos de autor) ni localizar otro enlace, aunque incluido en el volumen-CD, es la mejor descripción para imaginar alguien que se encuentra "sola en París". La melodía, interpretada por el violín, cello, piano y fagot, además de su carácter emotivo, es todo un alarde de sugerencia significativa. Para quienes sean usuarios de Spotify-Premium, pueden reproducir su música haciendo clic en el título.

Y como tampoco puedo evitar dejarme seducir por la tentación de hacer un broche musical de cierre, quiero dejar aquí esa muestra simbólica de un auténtico poema musical, interpretado por la exquisitez romántica de un piano y un violoncello. Todo un diálogo musical, en el que los dos eternos personajes, representados por esos dos instrumentos, se debaten entre la melancolía y la esperanza de una anhelada primavera que se deja ver en algunos de los pasajes de la partitura. Tal vez, por algo, su compositor, Brian Crain, la tituló "Spring Waltz", como "Vals de primavera" (clic en el título). Es una composición exclusivamente para piano y cello, en la que además de la interpretación de Crain al piano, la del violoncello está a cargo de YuGeong Lee. El tema ya fue incluido y descrito en el capítulo 26 de este blog.

La secuencia de "Tren nocturno a Lisboa", haciendo referencia a una
frase de su personaje "Amadeu de Prado", nos recuerda que hay
recuerdos y rastros que recuperamos cuando volvemos al lugar
que dejamos atrás
Comenzaba este post, como homenaje a todo el contenido del blog, con un pensamiento que incluía en una de las primeras páginas de mi libro "La música más hermosa del mundo - 2ª parte". Termino ahora con otro de esos pensamientos que también introduce este trabajo:

"En cada sitio que dejamos, quedamos allí una música que recuperamos, junto con el lugar y su escenario, precisamente cuando volvemos a escucharla". "Pero, a veces, recuperamos esa música, tal vez ya olvidada, cuando regresamos al lugar y recomponemos el escenario con la magia de nuestra imaginación".

La musa del cuadro se dispone a dar los acordes al piano para
hacernos escuchar "All the way", una canción que nos conduce a
ese mensaje subliminal que nos ha de llegar a la inspiración
para componer nuestros sueños. (Cuadro de Michael Chavel)
Finalmente... a veces ocurre: "El mundo desaparece, y  el escenario más cercano se desvanece, cuando nos rendimos a formar parte del universo de la música, cuando la escuchamos y nos dejamos fascinar por ella".


Como también el mundo desparece cuando nos dejamos cautivar por el amor. Y es lo describe la letra y música del tema "All the way" de Susie Arioli, de fondo en este vídeo (clic en el título), y con el que he querido ilustrar el "Volumen 15", el último del álbum, incluyendo imágenes con las que elaboré esa última parte y su libreto. El resultado de la fusión de esa música y sus imágenes parece descubrir, al menos para mi, parte de ese universo de sensaciones capaz de fascinarnos y de sentirnos inspirados para componer nuestros sueños.

Mi inspiración suele llevarme hasta esa dama, allá
en lo más alto de mis sueños. Siempre tengo cerca
ese mago en forma de paje que le lleva mi mensaje
y con el que le ofrezco compartir los colores de la
ilusión y los aromas de la música del alma.
("The Little Princess", de Michael Chavel)

Por lo demás, y ya para terminar, sepamos que... "cuando se ama la música, con el tiempo llega a entenderse. Y cuando se entiende, se puede leer el mensaje que el compositor quiso escribir en ella. Y cuando se lee este mensaje, entonces nos podemos inspirar en él. Y con su inspiración, podremos componer nuestros propios sueños".

Pero, sobre todo... "cuando se comparte esa inspiración... quizá podremos compartir la recreación de nuestros sueños". Del genial músico John Lennon, recuerdo aquella cita suya: "Un sueño que sueñas solo es sólo un sueño. Un sueño que sueñas con alguien es una realidad". Por eso, yo Rusty Andecor, en un alarde de complicidad con Lennon, el eterno soñador, añadí: "Los mejores sueños son los que se comparten, los que se recrean con los colores y el aroma, en armonía y en los colores de la música del corazón". (Son citas de introducción en las páginas de portada de mi libro "La música más hermosa del mundo - 2ª parte).

Ángel González "Rusty Andecor"