domingo, 12 de julio de 2015

Unfaithful / Brothers / Out of Africa / Musetta´s Waltz / Lake house / Indecent proposal / Sabrina / Douce France

El artista que crea una escena musical,
busca, a veces, los colores de su inspiración
en el visor de sus recuerdos y en el
horizonte de su imaginación.
"Por la música que aman conoceréis la textura de su alma" (Anónimo)
  
Y “sólo la música describirá lo más abstracto de nuestros sentimientos y sólo ella penetrará en los secretos del alma” (Rusty Andecor). Porque, como decía Aldous Huxley en una de sus citas, “Después del silencio, lo que más se acerca a lo inexpresable es la música”
 
"La música, además de su belleza, su estética, su armonía, es el alimento del ´visor de antigüedades`, desde donde rebobinamos los recuerdos y visionamos el escenario de nuestra imaginación". (Rusty Andecor)
   
Quería terminar en esta entrega de mi crónica y "homenaje" a "La música más hermosa del mundo", nuevamente, con el contenido musical de los dos primeros volúmenes de la obra, los que llevaban aquel mensaje encubierto y secreto dentro la música del primero de los temas, y con la insinuación en los diferentes temas de otras bandas sonoras de cine que incluía. Quedan algunas otras piezas que completaban estos dos discos, pero me he interesado por las que más quería destacar, después de aquellas otras a los que me referí en el último post y en el que tanto me extendí, para significar la intencionalidad que yo quise darle a aquella música.
  
Lo más recóndito de nuestra imaginación, lo más
abstracto de nuestros sentimientos, sólo lo puede
expresar el arte de la música.
En definitiva, se trata, y esa es mi intención, de sugerir algo más de ese "mensaje oculto" que a veces emerge de la historia sumergida en la colección de temas musicales de estos dos álbumes, que además, y según me dijeron entonces mis amigos, fueron los que más gustaron.
  
Se trata, precisamente, de extraer de "la pintura invisible que vemos en el lienzo de nuestra imaginación", de la música que percibimos en ella, "con los ojos del alma", los colores, aromas y formas que, a través de las notas y acordes que escuchamos, definen el argumento y los matices del guión de ese cuadro musical. Y es que, como decía Eugène Delacroix, “la música es la voluptuosidad de la imaginación”.
     
No obstante, me gustaría aclarar, una vez más, que recordando aquello de "cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia", y si mi descripción pudiera insinuar alguna vivencia propia o relacionada con mi persona, diría que solo es una sugerencia a esa historia ficticia que elucubra mi imaginación, que solo es la ilusión en un "mensaje oculto" que proyecta la ensoñación y la fantasía del autor.
    
El escenario de nuestra imaginación es el mejor motivo
inspirador de la pintura musical que creamos, y cuando
escuchamos su obra, podemos reproducir todos los
colores y matices de nuestra fantasía.
Así pues, en la crónica musical de este post me referiré a dos temas del primer volumen, a otros dos del segundo, y continuaré después con la temática musical de tercer álbum, aquel que titulé, precisamente, "Encuentro en el Sena", y del que voy a extraer seis títulos de su playlist y comentar luego su libreto.

"Brothers", de Hans Zimmer, perteneciente a la BSO de "Pearl Harbor", es el primero de los temas que se incluyen en esta crónica, extraído del primer volumen. De él, hay que decir que, al igual que en la película en la que la música se mueve entre la gesta y la proeza de quienes protagonizan el acontecimiento histórico, y que no pierden en ningún momento la fidelidad del sentimiento de la amistad, en conflicto alguna vez con el del amor, es asimismo en esta historia, semioculta a lo largo de mi álbum musical y como una fantasía, la sensación del mismo tono emotivo con el que he querido exaltar, sobre todo, ese valor más impresionante aún, el de la amistad, pero sobre el amor. ”Pearl Harbor” es una superproducción norteamericana de 2001, dirigida por Michael Bay y protagonizada por Ben Affeck y Kate Beckinsale
 
"Unfaithful", un film en que se desatan pasiones y se enfrente la
traición y la venganza, aunque a mí, su música me ha servido para
buscar un tono más reconciliador.
En cuanto al tema "Unfaithful" de la BSO del film del mismo título ("Infiel"), compuesta por Jan A.P. Kaczmarek, se trata de un "Love Theme" basado en una excelente melodía para piano y cuerda, cuyo esquema musical aparece en diversos temas del playlist de la película. Su fuerza dramática, mientras avanza la música nos va describiendo el conflicto sentimental en el que se enfrentan la pasión y la traición. Y es que también, en contraste con la lealtad en la ficción de mis invisibles personajes, es inevitable dejar escapar el mensaje de un sentimiento más vehemente y descontrolado, que puede provocar la fatalidad y caer en la infidelidad, cuando esa pasión es más fuerte que la noble amistad. Por ello, y en un alarde esperanzador de mi trabajo, más feliz que fatal, he preferido finalmente fijarme en las secuencias más apacibles de la melodía, alejando su significado más inquietante, para detenerme en la opción que enaltece la fidelidad y lealtad de la honesta amistad. ”Unfaithful (Infiel)”, es una producción de 2002 dirigida por Adrian Lyne y protagonizada por Richard Gere y Diane Lane.

La escena exótica, en un lugar lejano, perteneciente a "Memorias
de África", es la misma que encontré rebobinando mi "visor de
antigüedades", y en la que, también, los dos personajes del relato
descrito en mi libreto, representan el mismo escenario.
Del segundo volumen, hay que destacar el tema "Mai n Title (I had a farm in África", perteneciente a la BSO del film "Out of Africa" ("Memorias de África"), compuesta por John Barry. Sin duda, la partitura es una de las melodías más universales del cine y de las que más definen el concepto musical del "love theme". La película relata una historia de amor ambientada en un lugar lejano y exótico, aliñada con el toque refinado y aventurero que caracteriza, respectivamente, a cada uno de los personajes, pero que se funde en un idilio apasionado y romántico, que quedó inmortalizado con la interpretación insuperable de Robert Redford y Meryl Streep.
  
De alguna forma, he querido describir con la música de "Main Title", de "Out of África", y desde "el teatro de mi ilusión", esa misma fuerza arrolladora de sentimientos y de pasiones entre mis personajes imaginarios. Quizá, también en ese libreto de “mi álbum musical” quise darle un toque exótico, alejado del rigor de nuestro mundo convencional, entre unos personajes contradictorios, unas veces extraños, otras veces complicados, pero avenidos también por la aventura y el romanticismo. ”Memorias de África” es una producción norteamericana de 1985 dirigida por Sydney Pollack y que protagonizó tan legendaria pareja.
 
El el vals que cierra siempre el final feliz, el que pone esa nota
nostálgica, pero de esperanza, en la última página de los cuentos.
Aunque lo que imaginé era tan antiguo que necesita una escena en
blanco y negro, porque sólo así podría encontrar "el adiós de
una vieja calle".
Este doble álbum, que luego formaría parte del prólogo de la colección completa de volúmenes, terminaba entonces con una nota de esperanza. El tema "Musetta´s Waltz", una melodía en forma de vals, extraída de la BSO del film "Hechizo de luna" y basada en la música de "La Boheme" de Puccini, es un arreglo del compositor y pianista Dick Hyman, que pone un final feliz a una comedia romántica estadounidense titulada ”Moonstruck (Hechizo de luna)”, producida en 1987 por John Patrick y protagonizada por Cher y Nicolas Cage. “Musetta´s Waltz”, casi como la última página de un cuento, es esa nota feliz que, la ilusión que envuelven los colores azules del mensaje invisible del doble álbum, pone broche final a una historia que empieza con ”el adiós en una calle”. El piano y la cuerda le dan un tono nostálgico a la música, pero es la esperanza, sobre todo, la que se deja entrever en el mensaje del tema.
        
"Il Mare" nos describe una escena nocturna en el Sena, envuelta en
sombras, en temores inquietantes, en la que alguien, desde la
soledad de aquel puente, cree ver un rostro conocido, aunque es,
tal vez, el del reflejo de su propia ilusión. Pero la imagen se aleja
de él, hacia las aguas, allí delante, como si quisiera arrastrarle
hasta ellas para llevarle consigo. La silueta parece desvanecerse
sobre la negrura de la noche, y es entonces cuando él se precipita
desde el puente hacia el vacío, persiguiendo... su quimera.
En cuanto a los temas del tercer volumen, es el momento de hacer alusión al mensaje musical que describe “Il Mare”, de Rachel Portman, uno de los más emotivos y que pertenece a la BSO que compuso para el film "La casa del lago" (Lake House). Y he recogido aquí el libreto que originariamente escribí en su día para esta melodía, cuando mi inspiración me había llevado a componer ese cuento que no llegué a publicar y que pensaba titular “El misterio de la dama del Sena”. Este era el texto del libreto de aquel tema musical: "Es el poema que enmarca el propio drama de aquel desafortunado amigo, cuando tras permanecer durante horas en aquel puente del Sena, meditabundo y ensimismado, con la mirada fija en la quietud y el silencio de sus aguas, observando su misterio, recordando su compañía, antes, en un paseo nocturno con su amiga. Hay un instante en que reconoce, no sólo aquella imagen amada, sino el sonido de su propia voz. Y es entonces cuando ella le susurra:
Un personaje anónimo, vencido ya por los años, quizá testigo
de la desafortunada escena, hace sonar con su violín, las
primeras notas de esta triste melodía del film "Lake House".
"He vuelto, mi amigo del alma; porque sé que no te he olvidado y he comprendido que no podía dejarte.  Quiero que vengas conmigo; ahora sé que nada podrá separarnos. Acércate, mi amigo; necesito ver tu sonrisa y necesito que me des la mano". “Es en ese momento cuando nuestro personaje extiende su mano hacia su visión, quiere acercarse a aquel rostro que le llama y no duda en dejarse llevar por el impulso hasta arrastrarle al vacío, y es entonces cuando se pierde en la profundidad de aquellas melancólicas aguas. Así, mientras oímos la música suave que conjuga el piano y la cuerda, con el clarinete y la flauta, cuando nos da la impresión de estar viendo cómo nuestro amigo va cayendo lenta, y de forma casi ralentizada, hasta hundirse en su amado Sena, en busca del sueño que le reclamaba”. “La casa del lago”
es una producción de 2006, norteamericana, y protagonizada por Keanu Reeves y Sandra Bullock. 


El juego, peligroso en principio, cambia las vidas de los personajes
y surge el amor, pero un mal presagio, quizá parece que se adivina
en sus miradas. También hay un presagio en aquella "dama del
Sena" cuando acude a un encuentro... demasiado tarde.
"Indecent Proposal-Main Theme", de John Barry, perteneciente a la BSO del film "Una proposición indecente", otra de las partituras escogidas de ese “tercer volumen”. Al margen de lo escabroso de la sinopsis del film, en el que todo gira alrededor de un peligroso juego en que una mujer (Demi Moore) acepta un millón de dólares por pasar una noche de sexo con un millonario desconocido (Robert Redford), el tema describe, también, en la ficción de mi historia musical, la fatalidad del destino de ese personaje retratado en el tema anterior y que, hechizado por su quimérica visión, se pierde en las profundidades de las aguas del Sena. Sin embargo, la aparición, ahora real e inesperada de la dama, en el mismo lugar en que un instante antes había permanecido él esperándola, nos hace ver la adversidad de los acontecimientos. Y es entonces cuando comprendemos que ella ha llegado demasiado tarde; que él, fascinado por la ilusión de su propia fantasía, ha buscado, sin quererlo, un encuentro fatídico al adelantarse al momento real de la llegada de su amada. Y es el momento en que vemos a esa "dama del Sena" sumida en su llanto más amargo, porque entiende que ha perdido a su amigo para siempre. “Indecent Proposal” (Una proposición indecente)” es una producción norteamericana de 1993, dirigida por Adrian Lyne, con música de Barry y protagonizada por Redford y Moore.

Los ojos entornados de Sabrina, su ruboroso ademán, son un poco,
la incredulidad, pero también la excitante emoción, de que su
hermoso sueño se va a hacer realidad. Es la sugerencia de ese
mensaje que nos trae la música del tema "La vie en rose"
"Cast Away Theme", de Alan Silvestri, de la BSO de "Náufrago". Otro de los temas de este álbum cuya música describe ahora cómo vuelve a ensañarse la sucesión del drama, “dibujando” a “la dama” del relato que, después de contemplar el vacío y la soledad de aquel lugar, siente una brisa estremecedora. De pronto percibe un sobresalto; es entonces cuando se da cuenta que junto a la orilla hay un cuerpo inerte e inmóvil. Se acerca y reconoce el rostro de su amado amigo. Sólo hay un consuelo; al menos ha podido distinguir en su rostro la sonrisa que ella sabía le había dedicado en su último aliento. “Cast Away” (Náufrago) es un film producido en EE.UU. en 2000, dirigido por Robert Zemeckis y protagonizado por Tom Hanks y Helen Hunt.

La esperanza se nota, con frecuencia, en la ternura
y en la serenidad de una mirada, en la timidez y en
el rubor de ese gesto que Audrey nos muestra. Y
hasta nos hace ver su envoltura de color rosa, para
insinuarnos que la vida puede terminar también
"en color de rosa", como dice "La Vie en Rose".
"La Vie en Rose", de Frederick Hollander, de la BSO de "Sabrina". En este tema, otro de los que se incluyen en ese “tercer CD”, escuchamos un breve inicio de las notas melancólicas de un piano, al que sigue la cuerda y la orquesta. Después se oye un sonido familiar y ya entrañable, muy a lo lejos. El sonido es, de nuevo, el del acordeón que trata de recuperar la ilusión del feliz pasado y que, a través de su nostálgica melodía, cada vez se va acercando más hasta nosotros. Quizá, es la esperanza que, en la bondad de su inmensidad, puede conseguir hacer realidad aquello de que todo termine siendo… "la vida color de rosa". Quizá, es el corazón de nuestra amiga del cuento, que tanto había deseado que su hermoso sueño se hiciera realidad que (como en los mejores cuentos) ha terminado por vencer a la fatalidad del destino. Tal vez, esos amigos que “la voluptuosidad de mi imaginación” (como decía Delacroix) fueron creados por esta música; tal vez, “nuestros amigos” han tenido la oportunidad de reunirse por fin en ese universo menos estricto y más benévolo, ese que suele aparecer en los cuentos, pero también ese que nadie nos lo podrá arrebatar de nuestros sueños. “Sabrina”, la versión clásica de 1954, un film dirigido por Billy Wilder y protagonizado por Audrey Hepburn y Humphrey Bogart.

Es la escena en que la sonrisa radiante y el gesto complaciente de
los personajes de una historia (en este caso, de "Una proposición
indecente") iluminan "la belleza de la vida" y su estado pleno de
felicidad. Al final, siempre hay una esperanza: la de la ilusión.
"Buon giorno, principessa", de Nicola Piovani, de la BSO de "La vida es bella". El tema, uno de los últimos de ese tercer álbum, sirve aquí, en mi homenaje a “la música más hermosa del mundo”, para reivindicar “la proclamación de la belleza de la vida y de la aspiración a la felicidad, como principal objetivo del ser humano”. Es el mensaje aleccionador en el que, después de conocer un desenlace triste y fatal como el que parece sucederse en esta historia, al final, siempre nace una esperanza: la de la ilusión, la que existe siempre en todo corazón humano; y siempre nos mantiene en esa otra esperanza tan maravillosa: la de los sueños, esos que tanto anhelamos poder cumplir. “La vida es bella”, una producción italiana de 1997 dirigida por Roberto Benigni y protagonizada por él mismo y Nicoletta Braschi.

Es el "Café de París" de un lugar exótico y remoto. Lo encontré, no
hace mucho, mientras buscaba una clave, una inspiración o quizá
una respuesta. Allí estaba, entre la sinfonía de luces y de sonidos,
mientras buscaba detener el reloj y descubrir los colores perdidos.
Por cierto, no buscaba la clave, ni la inspiración, para un cuento;
pero me sorprendió encontrar una canción: "Douce France".
"Douce France", interpretado por André Rieu, es una vieja chanson de 1943 y cuya música ha servido de banda sonora para cine en más de una ocasión. Es ya el último tema del “tercer volumen”. Se trata de un vals que describe el despertar del final del relato, ahora a la realidad, recordándonos que todo, absolutamente todo, ha sido un cuento. Aunque... dos personajes, desde su lejano universo, lo festejan.... allá en su ”Café de París” y dentro de la magia de sus sueños. … así es como vemos a veces la vida… como un cuento. Lo cierto es que deseaba, también, poner la nota mágica del mensaje de esa “dulce” música francesa para recordar que la vida, muchas veces, también puede ser un cuento, un fabuloso o, alguna vez, un triste cuento.

Soñamos con la ilusión de que nuestro destino, en forma
de un hada buena, nos escriba un final feliz de cuento.
Y el asombro, en ocasiones, aparece en nuestras vidas. El asombro es un ingrediente imprescindible en los cuentos. Después, suele haber un desenlace, y los personajes de esa breve trama quedan cautivados y fascinados por su buena suerte, o atrapados y marcados por su fatalidad. Es el cuento de cada uno, es el cuento de nuestra vida. Supongo que todos vivimos ese escenario; el azar, quizá el sino nos da nuestro papel y un guión a seguir, con el tiempo llega el asombro, y cuando cae el telón aparece… ese afortunado (a veces desafortunado) final del cuento.


Aunque nos pongamos esas gafas de sol de color
marrón para huir de la realidad y ensoñar con
la ficción,  cuando nos disponemos a leer el libro
que relata la historia de nuestras desventuras
y miserias, siempre estaremos condenados a
la posibilidad de ver la proyección de un
mensaje oculto que aparece en la pantalla de
nuestro subconsciente.
Para terminar, me gustaría subrayar aquella frase que escribí una vez y que ya en otras ocasiones he repetido: “La música está repleta de lágrimas y sonrisas, de suspiros y de risas”. Aunque a veces, cuando no queramos dejarnos llevar por la tristeza, le ponemos un filtro a todo aquello que pueda afligir nuestro estado de ánimo, como esas gafas de color marrón que tamizan los rayos de sol nocivos para nuestros ojos. 
  

Audrey Hepburno decía: “Si soy honesta, debo decir que todavía leo cuentos de hadas y son los que más me gustan”. Tal vez, Audrey temía tanto las adversidades de la vida y la fatalidad del destino que prefería ignorar esa parte más real y cruel de la vida, y se refugiaba en sus cuentos. Quizá, al igual que Holly, el delicioso personaje que interpretaba en “Desayuno con diamantes”, que prefería llevar sus gafas oscuras para no ver el desencanto que temía ver sin ellas.
  

Y quizá, como esas gafas de sol que nos hace ver la vida con otros colores más apacibles, sólo esa música que penetra dulcemente en el alma impedirá que la perversidad de un mensaje que nos llega del mundo pueda confundirnos. Quizá sólo "la música más hermosa del mundo" hará que comprendamos la fantasía del autor.
  
Ángel González "Rusty Andecor"


(Nota. El próximo capítulo del álbum literario-musical se publicará en septiembre, a comienzos de otoño).

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